Población de totoaba es más grande de lo que se pensaba

Lograr que se regule la pesca de totoaba beneficiará a comunidades de pescadores, pero también a la vaquita marina

Gracias al uso de marcadores genéticos, por primera vez se cuenta con una aproximación del tamaño absoluto de la población de la totoaba (Totoaba macdonaldi), especie endémica del Alto Golfo de California bajo la categoría en peligro de extinción.

En el Laboratorio de Ecología Molecular de la Facultad de Ciencias Marinas de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), a cargo del doctor Luis Enríquez Paredes, el especialista comentó que las estimaciones apuntan a que actualmente existen alrededor de 10 mil reproductores de totoaba en su hábitat natural, lo que se traduce en aproximadamente 350 mil individuos.

«Quizá ahora no tenemos una biomasa como la que pudo haber existido a mediados del siglo pasado, pero tampoco es tan reducida como para descartar la posibilidad de que se pueda aprovechar como recurso pesquero», indicó. No obstante, la estimación responsable y confiable que han ofrecido a la Semarnat permite «la toma de decisiones sobre esta especie endémica», dijo.

Consideró que lograr que se regule la pesca de totoaba servirá como estrategia para mitigar el furtivismo y encaminar los beneficios de su aprovechamiento hacia las comunidades de pescadores que desarrollan su actividad por la vía legal.

Además, recalcó que este tipo de medidas apoyaría en las estrategias de conservación de la vaquita marina (Phocoena sinus).

Alta variabilidad genética

Al igual que la estimación de abundancia, otro de los indicadores alentadores respecto a la recuperación de la totoaba es el alto nivel de variabilidad genética que se ha encontrado para la especie, de acuerdo con estudios que se basan en marcadores moleculares, tanto nucleares como mitocondriales, que permiten identificar las relaciones familiares entre individuos y las variantes de sus genes.

Enríquez Paredes expuso que «a una población que tiene bajos niveles de variabilidad se le atribuye una mala salud genética»; sin embargo, en el caso de la totoaba, dijo, «hemos encontrado una variabilidad genética muy alta, lo que sin duda es reflejo de que hay muchos individuos reproduciéndose y que no son parientes cercanos».

En conjunto, estos hallazgos apoyan la idea de que la población de totoaba es mucho más grande de lo que se pensaba.

Hasta ahora han sido analizados cerca de mil individuos de totoaba, producto de decomisos realizados por la Procuraduría General de la República (PGR), la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (USFWS, por sus siglas en inglés).

Gracias a la colaboración que mantienen con las autoridades ambientales, han obtenido datos relacionados con la efectividad del programa de repoblamiento de totoaba que implementó la UABC desde hace 20 años.

«A través del análisis genético de buche de totoaba decomisado, hemos detectado hasta ahora dos individuos que nacieron en la UABC, es decir, que son hijas de los reproductores en cautiverio», expresó. Esto quiere decir que los organismos que están siendo liberados no solo son alimento de aves o de otros peces, sino que algunos de ellos están llegando a adultos y posiblemente se estén empezando a reproducir, ya que la edad calculada a partir de la longitud y el peso de sus vejigas o buches fue de siete y 13 años, refirió el investigador.

Con la obtención de este tipo de datos, ahora buscan la utilización de marcadores más potentes para poder definir no solamente lazos familiares directos entre los individuos de totoaba, como hijos o hermanos, sino también abuelos o tíos.

Marcaje genético

Luis Enríquez detalló que el marcaje genético consiste en identificar el ADN (ácido desoxirribonucleico) de los reproductores y con ello se puede seguir el pedigrí de la progenie, por lo que se puede determinar si un ejemplar de totoaba proviene de los cultivos de la Unidad de Biotecnología en Piscicultura (UBP) de la UABC.

«Lo que estamos tratando de hacer es que no todos los ejemplares que estamos liberando provengan de una misma pareja de reproductores, porque estaríamos liberando muchos individuos que son hermanos completos. Lo ideal es reproducir muchas parejas para liberar individuos que tengan un nivel de parentesco menor y de esta manera no solo se estaría aumentando el número de individuos en la población silvestre, sino manteniendo una mayor cantidad de las variantes génicas de la población», refirió.

Consideró que con este tipo de herramientas, combinadas con el desarrollo de biotecnología para el cultivo de la especie, el contexto es idóneo para que la totoaba se convierta en un ejemplo de conservación y aprovechamiento sustentable de un recurso natural con un valor comercial tan importante. ♦ (Con información del Conacyt)

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