Investigan resistencia de plantas de chile para producir bioinsecticidas

La mayoría de los estudios se han enfocado en conocer aspectos de la calidad del chile y se han olvidado de la planta

Las defensas contra insectos y patógenos en las planta de chiles serrano y pimiento morrón son estudiadas por el doctor Rafael Bello Bedoy, investigador de la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), a fin de empezar a saber cuáles son los recursos genéticos de resistencia y tolerancia contra herbívoros y patógenos que tiene todavía la variedad silvestre.

El objetivo de la investigación es saber si esas plantas tienen la capacidad de defenderse bien de plagas a fin de poder generar el suficiente conocimiento que derive en la producción de bioinsecticidas, sobre todo para cultivos protegidos.

«Hay que entender muchas características que nunca se han estudiado en el chile, cuáles son sus características morfológicas que contribuyen para defenderse de los herbívoros, así como las características químicas», dijo.

Se trata de un conocimiento muy básico, «pero la mayoría de los estudios se han enfocado en conocer aspectos de la calidad del fruto, del chile, y se han olvidado de la planta.

En sus estudios, Bello Bedoy buscan incluir variedades domesticadas de chile y por ello experimentará con chile serrano y pimiento morrón, como modelos de estudio de plantas.

Pero, ¿cuál es la importancia de conocer la versión domesticada de esas plantas?, se le preguntó.

«Al hacer los mismos análisis en las plantas domesticadas, comprendemos cuáles han sido los efectos de este proceso. Es posible que las plantas domesticadas después de mucho tiempo, por todo el manejo que se les da a los cultivos gigantes, hayan perdido las cualidades defensivas que tienen las poblaciones silvestres. Con ello buscamos, al mismo tiempo de conocerlas, porque se desconoce cuáles son las propiedades defensivas de esta planta, entender cómo evoluciona la planta silvestre y cómo es la evolución bajo domesticación de este tipo de caracteres», indicó.

Y ¿cuál es la metodología?

«Colectamos, por ejemplo, 10 frutitos de cada una de las plantas que encontramos, de esas obtenemos las semillas y cada grupo de semillas al ser hijo de una misma mamá, son líneas genéticas de hermanos y, al colectar nosotros de distintas familias, tenemos que hemos colectado diferentes líneas genéticas dentro de una población. Hacemos experimentos y les damos de comer a insectos herbívoros cada una de esas plantas de esos hermanos que tenemos y con ello evaluamos cuáles son las diferencias en las líneas genéticas», explicó.

Por el momento, Bello Bedoy dijo desconocer las características defensivas de las plantas, «pero al exponerlas a los herbívoros evaluamos la cantidad de daño que sufre cada una de las líneas genéticas y, si hay diferentes cantidades de daño por familia o por línea genética, entonces estamos detectando variedad genética», señaló.

«Aparte de eso, colectamos hojas, hacemos un análisis químico y empezamos a ver cuáles son las características químicas en las que difieren, contamos los tricomas de las hojas y dependiendo del número de tricomas, las plantas pueden defenderse más o menos. Tenemos una aproximación en la que hacemos trabajo de campo y otra con los experimentos en laboratorio y con ello después publicamos artículos», refirió.

¿Qué tipo de insectos utilizan para que se alimenten de las plantas?

«Tenemos un criadero de un insecto especialista en plantas solanáceas, que es la familia a la que pertenece el chile, la papa, el jitomate, la berenjena, son parientes no muy cercanos, pero son parientes. Ese herbívoro es el que ponemos en la hojita para que coma, lo ponemos una hora y vemos cuánto tejido se comió, lo medimos y con eso nosotros podemos saber cuánto está comiendo por unidad de tiempo y empezar a utilizarla como un modelo».

«Otra de las ideas es hacer experimentos con otros dos insectos que son plagas muy importantes para muchos cultivos, uno de ellos es la mosquita blanca, una plaga muy severa. Por un lado, queremos saber si estas plantas tienen la capacidad de defenderse bien de estas plagas para que en algún momento nosotros podamos generar conocimiento que derive en la producción de bioinsecticidas, sobre todo para cultivos protegidos», puntualizó.

Al decir del investigador, es muy importante tener un modelo de estudio que incluya especies silvestres y domesticadas bajo la teoría evolutiva y, particularmente, un modelo en el que ha desaparecido una característica importante que es el picor, lo cual les sirve muy bien para entender el proceso bajo domesticación.

«Por ello, la investigación incluirá el chile silvestre y por lo menos chile serrano, que es una variedad derivada de Capsicum anuum, y pimiento morrón, que es derivado de otra especie que se llama Capsicum frutescens, pero que es importante porque es un chile que no pica».

Los equipos para la investigación, así como las instalaciones con tecnología de punta fueron adquiridos con financiamiento de Apoyos Complementarios para la Adquisición de Equipo Científico del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). ♦

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