El Templo de San Bernardino de Siena

De estilo sobrio el templo y todo el conjunto conventual de San Bernardino de Siena, por nombre primero que se asienta en documentos del AGN

Por Rodolfo Cordero López | Revista Nosotros, número 42 | Octubre 2001

De estilo sobrio el templo y todo el conjunto conventual de San Bernardino de Siena, por nombre primero que se asienta en documentos del AGN, Convento de Nuestro Padre San Francisco de la Ciudad de San Bernardino de Xochimilco, ha sido motivo de varios estudios poco conocidos con muchos datos de su historia. Nosotros queremos hacer un resumen dejando que otros investigadores nos ilustren con sus propias palabras.

El presbítero Eliseo López Soriano publicó en 1842 el libro Torre y convento de los franciscanos en Xochimilco, del cual tomamos datos que nos parecen valiosos. Dice en la página 27 con lo escrito por el RP fray Agustín de Vetancourt:

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Retablo mayor del templo de San Bernardino de Siena

En esta ciudad (Xochimilco) está un convento de los grandes que tiene la Provincia, casa de estudio de Artes y de Teología algunas veces, donde se han celebrado Capítulos Provinciales, porque la vivienda es de celdas muy capaces, con cuatro dormitorios en cuadro, todo a un plan, dos claustros con sus arreates de flores en el medio; dos escaleras y una portería de norte a sur bien grande, que es para las confesiones necesarias; el patio cercado, muy espacioso y de arboleda y flores sembrado; tiene dos huertas y dos jardines a donde salen las ventanas. La iglesia es de una nave, la mayor que hay en las Indias; tiene sesenta y tres varas de largo y veintiuna de ancho, es de artesón labrado el techo y terrado de vigas grandes la azotea: tiene fuera de los tirantes labrados de madera, tirantes de cadena de fierro con gruesos eslabones, las paredes de cerca de cuatro varas de ancho y la altura eminente; el adorno de altares es obra de primor que como hay tan grandes oficiales son las hechuras de talla primorosa, tiene ornamentos ricos, sacristía y demás oficinas son como lo pide la fábrica del Convento muy capaces.

Tiene Tercera Orden y aunque no tiene capilla se sirven de la iglesia para sus pláticas, tienen su procesión de cuerda y celebran a su patrón San Luis Rey de Francia; hay cofradías de españoles; del Santísimo Sacramento que canta cada mes su misa a que está conjunta la Cofradía del Rosario de Nuestra Señora a quien se le canta la misa de los sábados, y cada año la fiesta con toda solemnidad y a veces, con fiesta de toros, cañas y comedias; la de las Ánimas con su misa cantada dada lunes, la de Santa Veracruz a quien celebran cada año, y sacan su procesión de la Santa Veracruz, el Jueves Santo. Los naturales tienen doce cofradías y Congregaciones: Sacramento, Jesús Nazareno, Concepción, Soledad, Nuestra Señora de la Antigua, Santiago, San Juan, NPS Francisco, San Sebastián, San Antonio y San Diego, cuyas fiestas celebran cada año, y las ánimas con las demás cada mes.

Tiene dentro de la ciudad un hospital enfrente del convento, hacia el norte, dedicado a Nuestra Señora de la Concepción con su iglesia y sala para enfermos, está a cargo del gobernador el cuidar de él y celebrar la fiesta de la Concepción con trescientos pesos de renta que tiene cada año en la hacienda de cabras que está en el monte que llaman Teuhtli; hay repartidas en la ciudad en los barrios quince ermitas: La Asunción de Nuestra Señora Colhuacatzinco, San Juan Bautista Tlatenchi, San Marcos Tlaltepetlalpan (aquí va todos los años la procesión de letanías en su día y en la ermita se canta la misa), San Juan Evangelista Tzonmolco, San Antonio Molotla, San Pedro Tlalnáhuac, Nombre de Jesús Xaltocan, la Candelaria de Xaltocan, Santa Margarita Nepantlatlaca, Belén de Acampa, Santa Cruz Analco, San Cristóbal Xalan, San Francisco Caltongo, San Esteban Tecpapan, San Diego Tlalcozpan; en cada cual celebran todos los años su fiesta cantando en ellas la misa y entre año que tal vez dicen por devoción misa rezada.

Los pueblos que se visitan son trece, en cuatro parcialidades repartidas, donde los domingos y fiestas de dos cruces van a decir misa los religiosos que los administran, que son: Primera Parcialidad, Santiago Tepalcatlalpan, San Lucas Xochimanca. Segunda: San Mateo Pochtla, San Miguel Topilejo, Sam Francisco Tlalnepantla. Tercera: San Salvador Cuauhtenco, Santa Cecilia Ahuahtla. Cuarta: San Andrés Ocoyacac, San Lorenzo Tlaltecpan, San Martín Tlatilpan, Santa María Nativitas Zacatlalitemian, Santa Cruz Acalpixcan.

Todos estos pueblos que caen hacia el medio día tienen sus iglesias y aposentos para el hospicio, con sus patios de flores y la sacristía. Celebran fiesta de sus titulares con asistencia del gobernador y alcaldes y concurso de las demás aldeas. Todos acuden a la ciudad de Xochimilco en las fiestas de la cabecera, en especial el día de Corpus Cristi, que se celebra con gran solemnidad en Xochimilco, porque todos estos pueblos cuelgan en cuadro la plaza que es de buen tamaño, de arcos, flores y funcias; de suerte que va por debajo de sombra de enramadas la procesión. Ofrendan todos los oficios y para más festejos se visten enmascados (sic) de cada oficio algunos, que en sus tabladitos los representan haciendo que trabajan con sus instrumentos que a cada oficio pertenecen; hay muchos géneros de danzas; ferias con vestidoras galanas; pónese (sic) en medio de la plaza un instrumento que llaman teponaztli y los demás nobles al son de aquel instrumento, en rueda, van danzando, unos con figuras de águilas, otros de leones, otros como que van cargados, cada cual con armas pintadas en tarjas en las manos, a este tiempo están tres o cuatro viejos junto al instrumento cantando historias pasadas de la conquista unas, de la venida de los religiosos otras. De este instrumento, aunque todas las repúblicas mexicanas lo veían en sus fiestas con danza veían más los de Xochimilco, porque no hay fiesta en que no lo toquen desde media noche, porque en una guerra que tuvieron en la antigüedad con los de Tepoztlán ganaron un teponaztli que se oía en gran distrito y por timbre de la victoria lo habían de tocar muy ordinario; quédanse los arcos puestos hasta el domingo infraoctavo de Corpus, porque este día celebran, no con menos solemnidad la fiesta de San Bernardino, que es el titular de la iglesia de Xochimilco, a que suelen añadir el lidiar toros el siguiente día porque con facilidad por ser abundante de maderas, cercan la plaza.

A fines de noviembre de 1525 llegaron a la ciudad lacustre los dos primeros franciscanos a visitar el pueblo de Xochimilco, fray Martín de Valencia y Francisco Jiménez. Diez años más tarde los materiales de los antiguos templos idólatras sirvieron para cimentar y construir los enormes muros de nuevos templos cristianos en el centro de la ciudad, sobre los escombros de lo que fue el Tlillan, antiguo adoratorio xochimilca (…)

Hagamos un paréntesis al texto que nos da el presbítero Eliseo López Soriano y fijemos el sitio del templo de San Bernardino.

El lugar llamado Tlillan fue de la diosa de los mantenimientos, ocupaba la casa real mítica según referencia del Códice Chimalpopoca, la señora que olió los huesos preciosos que le entregó Quetzalcóatl mítico para la creación de los macehuales. Ella ocupaba una pieza llamada Tlillan, que significa negrura. A los lados en las paredes, estaban los ídolos grandes y chicos de la tierra. En su día o porque había necesidad de socorro eran sacados y llevados en procesión para ofrendarles (…), así lo informa fray Diego Durán.

Opochquiyauhtzin, último Tlatoani y primer cacique de los xochimilca, al morir dejó sus bienes para cubrir las necesidades del convento de San Bernardino de Siena.

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Relieve: Patrocinio de San Bernardino

 

El padre Eliseo precisa su texto narrándonos lo siguiente:

Los franciscanos cuando erigían un convento siempre construían una portada llamada de la porciúncula. En Xochimilco se encuentra al costado norte de la nave, servía de entrada a los viajeros que venían en canoas de la ciudad de México y desembarcaban en el muelle de San Diego; hacia ese mismo lado los muros del atrio todavía ostentan un doble arco para doble puerta.

La porciúncula fue construida entre los años de 1543 y 1551, se le atribuye que por ella los monjes de San Benito en Italia entregaban la pequeña porción de tierra o dote a la Orden Franciscana.

El profesor José Farías Galindo, cronista de Xochimilco, nos da una descripción de la porciúncula del templo de San Bernardino de Siena:

Es de cantera blanca y rosa en la que se labraron dalias silvestres, huacalxóchiles, acantos, rosas góticas, acahuales, cempasúchiles; el cordón de San Francisco que se enrolla desde la base hasta la archivolta que termina en un medallón o escudo que lleva en el centro las cinco llagas del seráfico San Francisco.

En su parte superior hay una corona y a sus lados guirnaldas de hojarasca y ramilletes de encino labrados al estilo gótico. A sus lados dos nichos que forman el segundo cuerpo de la porciúncula, sostiene delgadas columnillas o cañas con dos cubos. Junto a cada una hay un baquetón con punta de lanza. En el nicho superior hay columnas de vid enrolladas. Sus arcos están rebajados por una moldura que remata en ángeles coronándola. Como remate superior el águila bicéfala que ya existía en la época prehispánica en Tlatelolco.

La hornacina tiene dos columnillas de corte clásico, y el remate del frontispicio es un frontón triangular con roleos de flores esculpidas en una ceja que cierra en la archivolta. Todo el conjunto de la porciúncula se reduce a ornamentos platerescos-góticos indígenas que forman una unidad poco común y única.

El presbítero Eliseo López Soriano da fin a su trabajo describiendo otras partes de ese conjunto arquitectónico.

El artesanado labrado que vio el párroco Vetancourt en 1682 se cambió por una bóveda de medio cañón dividida por altos arcos torales que se acicutan (sic) en las pilastras que dividen a la nave en capillas donde se encuentran los altares laterales.

El templo no tiene crucero pero su ausencia no implicó se construyera en época posterior una enorme cúpula octagonal peraltada sobre un cimborrio (cuerpo cilíndrico) de similar planta, con ojos de buey en tambor, colocado sobre cuatro arcos de medio punto y las cuatro pechinas correspondientes.

La torre del campanario fue inaugurada en 1716, es de dos cuerpos coronada con una lamparilla construida con predominio de líneas rectas, sobrio, que emerge de entre la construcción como solitario centinela del convento. Esta torre está separada del casco del edificio uniéndose a él por un grácil espolón de línea atrevida a manera de contrafuerte.

Su entrada principal tiene tres arcos de grandes dimensiones. Su atrio tiene un alto y grueso muro que lo rodea, desde el siglo XVI al XIX fue cementerio.

El monasterio quedó junto al templo, al lado de la epístola, como todos los de esa época es de dos pisos; los corredores construidos por series de seis columnas dóricas que forman seis arcos clásicos de medio punto donde se acomoda la arquitrabe que soporta el viguerío de los techos de las galerías del claustro. Todo el piso adoquinado y en el centro del patio hay una fuente. Completan el edificio del convento varias salas, de profundis, celdas, refrectorios, biblioteca (…) y una capilla denominada oratorio, que fue sacristía. El templo guarda uno de los retablos más hermosos del siglo XVI, tan excelente como el de Huejotzingo, Puebla, con magníficas esculturas. También se admira el regio púlpito de madera tallada y su bautisterio.

Don Antonio de Ciudad Real en 1585 señala que la puerta de la iglesia se iba cayendo, años después se haría de cantera rosa tallada en columnas y figuras de ángeles y racimos de uvas. Destaca enseguida su huerto cultivado con higueras, perales, nogales, algunos guindos y mucha hortaliza. Indica también que en uno de los muros de un arco se guarda una canilla de un brazo de San Sebastián traído de Roma.

Fray Francisco de Soto dio inicio con la construcción del convento en el año de 1535, tiempo en el que estuvieron fray Juan de Gaona, fray Bernardino de Sahagún y fray Toribio de Alcaraz (1589).

La edificación la hicieron los naturales de Xochimilco presionados por el poder de la Colonia. Una de las peticiones del gobernador y principales de Xochimilco al virrey Luis de Velasco (hijo) fue que se les moderara la exigencia de 30 canoas de zacate a las casas reales, por las enfermedades y muertes, la gente que huía de Xochimilco por dar muchos indios a la obra de la iglesia, en febrero de 1590, AGN.

El barrio de Teocalpan no aceptaba la autoridad de la cabecera de Xochimilco y no contribuía a las obras públicas. Ellos nombraban a sus mandoncillos (14 de mayo de 1590, AGN).

Pablo Gazquez pedía al virrey Luis de Velasco sea reservado de los tequios y servicios personales, por ser descendiente de caciques e indio principal, antecedente del influyentismo caciquil (junio de 1590, AGN).

En ese expediente hay otros datos reveladores de aquella sociedad dolida y reclamante de privilegios.

La iglesia se consagró el 20 de mayo de 1590 con la estancia de fray Jerónimo de Mendieta. Todo el conjunto se terminó por el año de 1640.

Concluimos el presente texto al subrayar que la parroquia episcopal o vicaría de San Bernardino de Siena es sede de la Octava Zona pastoral, de la cual dependen varias iglesias de los pueblos de Tlalpan, Milpa Alta y Tláhuac, además de las de los pueblos y barrios de Xochimilco.

El padre José Villicaña Valencia fue la autoridad eclesiástica hasta el año de 1998, y fue sustituido por el presbítero Enrique Maldonado García.

El 27 de agosto del presente año tomó posesión como obispo monseñor Rogelio Esquivel Medina, en solemne ceremonia religiosa en el histórico templo de San Bernardino de Siena, con la asistencia de otros obispos y la distinguida presencia del cardenal y arzobispo de México Norberto Rivera Carrera.

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Bibliografía

López Soriano, Eliseo. Torre y convento de los franciscanos en Xochimilco. Edición del autor. México, 1982.

Farías Galindo, José. Apuntes sobre la historia de la parroquia de San Bernardino de Siena. 1982.

Ciudad Real, Antonio de. Tratado curioso y docto de las grandezas de la Nueva España. Tercera edición. Dos tomos. UNAM. México, 1993.

Códice Chimalpopoca. Instituto de Investigaciones Históricas. UNAM. México, 1975.

Durán, Diego. Historia de las Indias de Nueva España e Isla de Tierra Firme. Dos tomos. Biblioteca Porrúa 36. México, 1984.

Indios. Grupo Documental AGN. Volumen 4, pp. 87, 118, 155, 156, 157 y 202.

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